Menos empaque no siempre es más sustentable: lo que deja SusPAM para la industria de alimentos

SusPAM: empaque sustentable y desperdicio de alimentos

Durante años, la meta en empaque parecía sencilla: usar menos material. Una nueva metodología internacional recuerda algo que cualquier planta de alimentos conoce: si el producto se echa a perder, el ahorro en empaque se pierde con él.

Qué pasó

El 29 de septiembre de 2026, Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la World Packaging Organization (WPO) organizó un webinar en línea para presentar SusPAM (Sustainable Packaging Assessment Methodology). Participaron Wageningen University and Research, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO) y Foundation FSSC, responsable de la certificación FSSC 22000.

De acuerdo con Food Safety Magazine, SusPAM fue desarrollada por Wageningen University and Research con patrocinio de Foundation FSSC a través de su alianza con UNIDO. La metodología tiene cinco partes y ocho pasos para evaluar intervenciones de empaque en sistemas alimentarios de países de ingreso bajo y medio. Está pensada sobre todo para la etapa de diseño, aunque también sirve para empaques en uso. PKN Packaging News agrega que evalúa tres frentes: personas, planeta y rentabilidad.

Por qué menos material no siempre es más sustentable

Según el Food Waste Index Report 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2022 se generaron 1,050 millones de toneladas de desperdicio de alimentos, incluyendo partes no comestibles. Eso equivale a casi una quinta parte de los alimentos disponibles para el consumidor; Food Safety Magazine lo cifra en 19%, y suma un 13% estimado que se pierde entre la poscosecha y el comercio. El mismo PNUMA indica que la pérdida y el desperdicio de alimentos generan entre 8 y 10% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero.

El punto central del artículo: un formato que parece mejor porque usa menos material puede dañarse con más facilidad, ofrecer una barrera insuficiente, acortar la vida útil o complicar el almacenamiento después de abrirlo. Resultado: se tira comida que sí se podía consumir.

También funciona al revés. Eelke Westra, de Wageningen University and Research, señaló que una intervención que usa más material puede tener un resultado neto positivo si alarga de forma significativa la vida útil o evita pérdidas. Además, advirtió que muchas decisiones se evalúan con un solo criterio, como huella de carbono, reciclabilidad o costo.

Qué significa para quien procesa carne, quesos, embutidos, mariscos o pollo en México

El desperdicio no es solo un tema de países ricos. El PNUMA reporta que el desperdicio de alimentos en hogares varía apenas 7 kg por persona entre países de ingreso alto, medio alto y medio bajo. También observa que los países más cálidos parecen generar más desperdicio en hogares, posiblemente por un mayor consumo de alimentos frescos y la falta de cadenas de frío robustas.

Si distribuyes en rutas largas o zonas cálidas, la protección del empaque pesa todavía más.

Según el artículo, FSSC 22000 versión 6 introdujo requisitos para que las organizaciones establezcan políticas y objetivos sobre pérdida y desperdicio de alimentos. La versión 7 amplió ese enfoque al incorporar elementos de los principios de diseño de empaque Save Food para quienes diseñan empaque primario y materiales de empaque. Si tu planta tiene o busca esta certificación, la merma y el empaque ya forman parte de la misma conversación.

Qué puedes revisar en tu empaque

Algunas preguntas para empezar:

  • ¿Qué tan sensible al oxígeno es tu producto? Carne, embutidos, quesos, mariscos y pollo suelen necesitar una barrera adecuada para conservarse.
  • ¿Dónde se pierde producto hoy? Revisa fugas de vacío, sellos abiertos, perforaciones y devoluciones por vida útil corta.
  • ¿Comparas el costo del empaque junto con la merma? Un empaque más barato puede salir caro si genera más producto desechado.
  • ¿Conoces toda la ruta? Distribución, temperatura, punto de venta y casa del cliente.
  • ¿Probaste antes de cambiar? Si reduces material o cambias de estructura, valida con tu producto y proceso reales.

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Fuentes

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