El costo oculto de dejar el empaque flexible: lo que dicen 473 hogares de bajos ingresos

Cuando se habla de sacar el plástico flexible del mercado, casi siempre se habla de reciclaje. Un estudio reciente hizo otra pregunta: ¿qué pasa en la cocina de las familias si ese empaque cambia? Midió los precios en tienda y le preguntó a casi 500 hogares de bajos ingresos qué harían.
Quién lo hizo y por qué
Investigadores de la Escuela de Empaque (School of Packaging) de Michigan State University y del Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de North Carolina A&T State University publicaron «The Hidden Costs of Shifting Away from Flexible Packaging: Implications for Food Prices, Access, and Food Waste Among Low-Income U.S. Households» en la revista científica Foods (vol. 15, núm. 18, artículo 3188, septiembre de 2026, acceso abierto). Lo financió el programa de investigación para estudiantes de licenciatura de la propia escuela y los autores declaran no tener conflictos de interés.
El contexto: en Estados Unidos cada vez más estados adoptan leyes de responsabilidad extendida del productor (EPR) para reducir el empaque que no se recicla. California, por ejemplo, exige con su ley SB 54 que el empaque de plástico de un solo uso sea reciclable o compostable en 2032, y hay iniciativas en Nueva York y Nueva Jersey, además de leyes ya aprobadas en Maine, Oregon, Colorado y Minnesota. Esas leyes buscan reducir el residuo; según los autores, sus efectos en el desperdicio de comida en casa no se habían examinado.
Cómo lo midieron
- Auditoría de precios. Del 20 de septiembre al 20 de octubre de 2025, en tiendas y en línea, compararon 57 pares de productos comparables en 9 categorías de alimentos: uno en empaque plástico flexible y otro en un formato alternativo.
- Encuesta. 473 adultos de Estados Unidos con ingresos del hogar menores a USD 40,000 al año respondieron cómo reaccionarían a cuatro cambios hipotéticos en el empaque de un alimento básico: que lo encarezca, que sea más difícil de cargar, más difícil de guardar o que haga que se eche a perder más rápido.
Las cifras clave
1. El formato alternativo salió más caro
Con los precios normalizados por onza, el empaque flexible promedió USD 0.384 y el formato alternativo USD 0.508. La mediana de la razón de precios fue 1.19: el alimento en formato alternativo costó 19% más por onza que su par en empaque flexible.
Dos casos extremos (azúcar morena y tocino) jalan el promedio hacia arriba. Sin ellos, la mediana baja a 1.16, es decir 16% más, y la conclusión se mantiene.
No es igual en todos los alimentos. En lácteos, el empaque flexible salió más caro que su alternativa (razón media de 0.69), y en alimentos infantiles el resultado fue parecido (0.87). En cereales, la razón media fue de 2.22 y en alimentos secos de 4.31.
2. Si el empaque encarece la comida
- 47.4% cambiaría a un alimento más barato o de menor calidad.
- 27.7% compraría menos cantidad o con menos frecuencia.
- Solo 7.6% seguiría comprando lo mismo sin dificultad.
3. Si el empaque hace que la comida se eche a perder antes
- 46.1% compraría cantidades más pequeñas para no desperdiciar.
- 24.5% trataría de usar el alimento más rápido o cambiaría su menú.
- 12.3% cambiaría a algo que dure más pero sea menos saludable.
- 12.3% dejaría de comprar ese alimento.
- Menos de 5% dijo que no le preocuparía.
4. Si es más difícil de guardar
30.4% compraría menos o iría más seguido a la tienda, y 29.8% reacomodaría su espacio o tiraría otros alimentos para hacer lugar. Solo 23.7% dijo que no sería problema.
5. Quién lo resiente más
Los hogares con inseguridad alimentaria reportaron reacciones más fuertes ante un cambio de precio. Los que no tienen transporte, ante un empaque más difícil de cargar. Los que tienen poco espacio en refri o alacena, ante uno más difícil de guardar. Y quienes compran con menos frecuencia, ante comida que se echa a perder rápido.
Qué conclusión sacan
Los autores piden que un cambio de empaque se evalúe no solo por su material y su efecto ambiental, sino también por cómo encaja con el espacio de almacenamiento y los hábitos de compra de los hogares.
Con estos datos, el estudio señala dónde están las familias más vulnerables si cambia el empaque: las de menos ingresos, con menos espacio para guardar comida y con menos acceso a transporte. La auditoría de precios describe lo que hoy se vende en las tiendas de Estados Unidos, y las respuestas de la encuesta muestran lo que los hogares dicen que harían.
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Fuente
Mahmoudi, M., Davis, L., Gizoni, N., Joseph, S., y Volpi, K. (2026). «The Hidden Costs of Shifting Away from Flexible Packaging: Implications for Food Prices, Access, and Food Waste Among Low-Income U.S. Households». Foods, 15(18), 3188. https://doi.org/10.3390/foods15183188